Friday, 26 September 2014

UN MAN TODO X

Soy el mejor en lo que hago, pero lo que hago no es muy agradable”. James Hudson Howllet.

Lo que me gusta de los superhéroes es que hacen que cualquier mortal, como usted o como yo (a menos que el que me esté leyendo sea el profesor Charles Francis Xavier), sueñen con tener poderes y defender a los débiles. Uno desea más tener esos poderes en un momento crucial, como cuando me atracaron en Suba Rincón y el ñero me dio un puntazo. Hubiese querido tener el poder de curarme a mí mismo, sacar las garras y decapitar al degenerado que me hirió.

Con lo que acaban de leer ya saben cuál es mi héroe favorito. Su nombre real está en la frase de inicio de este escrito. Lo conocen más como Logan. Pero más famoso su apodo: Wolverine. En los años 90 cuando por primera vez vi la serie en dibujados animados, los X Men, me gustaba que este personaje no era como Superman, demasiado bondadoso y equilibrado, al contrario, tenía su raye mental como muchos de los que tienen Twitter.

El hecho de poder disfrazarse en esta década hace que muchos de nosotros siendo adultos demos rienda a la imaginación y podamos ser, al menos por un día, el personaje que siempre hemos querido. En el año 2011 tuve la oportunidad de afeitarme, peinarme y vestirme como Wolverine. Obvio, estoy años luz de ser Hugh Jackman pero por un día tuve la oportunidad de lucir como el superhéroe que hubiese querido ser si la realidad no existiera.

¿Las garras? Si, muy recursivo, fueron hechas con palos de pincho y recubiertas de papel aluminio. Amarradas con un caucho. No salían de mis manos como Wolverine y podía guardarlas en el bolsillo de mi pantalón. Lo complicado fue tener que salir a coger bus. Nadie espera que un héroe tan popular como este suba a un medio de transporte, se quite las garras porque está encartado, saque un billete de 2000 y pague el pasaje mientras espera las vueltas. Los pasajeros me miraban y alcancé a ver como dos chiquillas se burlaban y me imaginé que susurraban: ¿Cierto que ese man es de los X Men? Pero… ¿Qué hace cogiendo buseta? ¡Tan huevón!

Fui a bailar. Las benditas garras de aluminio y palos de pincho eran incomodas para poder agarrar a mi amiga que iba disfrazada de Tormenta. Mientras hacíamos la coreografía del “hombre divertido” de Wilfrido Vargas escuchaba unas parejas que decían: “¡Pero este Wolverine baila hasta chistoso!” Para esa hora ya se me había perdido uno de los palitos, y el gel que me hacía ver como Lobezno (así le llaman en España) ya se había ido debido al sudor. Sin embargo me alcancé a tomar un par de fotos, especialmente aquella con otro Wolverine que al verme dijo: ¡El suyo le quedó más bacano! ¡Mis garras son de plástico! Me tomé fotos con una Gatubela, un Ciclope y con un Batman que tenía unas Converse rojas. Me fui a la casa, esta vez agarrando un taxi.

“¿Don Golgerin? ¿A dónde lo llevo?” me preguntó el taxista. “A Suba, por favor” le dije. Casi que no me hace el favor. Ni modo de amenazarlo con mis garras porque sólo me quedaba un palito de pincho y el aluminio ya se le había caído. Fue un silencio incomodo todo el camino hasta mi casa. Al llegar al barrio nadie me vio. Abrí la puerta, sentí un latido de perro a lo lejos. Asalté la cocina y raspé la olla de arroz y me comí el último pedacito de plátano que habían dejado mis hermanos.

Esa noche no hice ningún acto heroico. No decapité enemigos. No luché contra otros mutantes locos. No salvé inocentes amenazados por algún ser malévolo. Sólo fui el Wolverine de la noche. Fui el mejor en lo que hice, pero lo que hice no fue muy agradable. Total, sigo siendo un man, ahí, todo X. 

Tuesday, 16 September 2014

LA DESPEDIDA


Why does it take a minute to say hello and forever to say goodbye? Author Unknown


Uno quiere que las despedidas sean memorables. Pero a veces caen en el olvido. Eso es en el caso de ella. En el mío nunca voy a olvidar la despedida más particular que tuve en mi vida.

1 de Enero de 2010. Un barrio del sur de la capital. De fondo en un televisor viejo y con mala señal se ve la transmisión de “La Fiesta de los Hogares Colombianos”. Jorge Barón vestido de blanco sonríe mientras le patea el culo a un cantante que no tendrá éxito. Estoy en un cuarto del servicio en la casa de la que hace 8 días fuera mi prometida. Hay muchos libros a mí alrededor pero estoy seguro que muy pocas personas leen en esa fecha y a esas horas.  Hace 7 días me había terminado y por caridad me dejó pasar ese año nuevo con ella, a manera de últimos momentos. Su familia ya se había ido a dormir. Me habían mandado al cuarto de la empleada, al traspatio. Sin embargo desde mi Nokia 1100 le había mandado un mensaje cursi, empalagoso y perdedor: “¿No quiere venir a hacerme compañía por última vez?”. Esperé. A los 10 minutos recibí la respuesta: “Ya bajo. Pero no me puedo demorar”. A manera de chiste del destino escribí: “No te demoraré”. Y esperé.

Cuando uno está enamorado todas las cosas son diferentes. El tiempo es eterno. Y sólo escuchaba la felicidad de Jorge Barón porque en mi caso todo era una extraña tristeza amenizada por los cincuenta de Joselito. Iba a ser un hasta nunca en vida.

Sentí los pasos. La puerta de ese cuarto se abrió. Y ante mi estaba la que para mí era la mujer perfecta. Estaba en una antisexy pijama de nubes. De esas que odio porque no me dejan sentir piernas. Tenía su cabello amarrado con un caucho de esos baratos. Se acostó a mi lado. Sin dudarlo la besé. El corazón me latía mucho más que en cualquier otra ocasión. Era con la única mujer que había tenido sexo en mis 29 años de existencia. Así que me emocioné. Le quité su saquito y ¡Oh fortuna! No había brassier que me impidiera tocarla directamente. Ella metió su mano en mi boxer. Yo estaba duro. Como dirían mis primos: Para partir panela. Mi corazón estaba más acelerado que la última vez que dije que estaba acelerado. Ella misma se quitó su pantalón y se bajó las tangas. Me subí encima de ella. Era el momento de penetrarla y lo hice.

Pasó por mi mente los tres años que había estado con ella. Todos los momentos bonitos que habíamos vivido. Bueno, exagero. No pasó ni mierda por mi mente porque ese momento sólo duró… ¡Tres segundos!
-          ups…
-          ¿Ya?
-          Si.
-          ¿En serio?
-          Si.
-          ¡No jodás!

No dijo nada más. Se subió el pantalón. Se puso su saco y dándome un beso en la frente salió de la habitación no sin antes decirme: “En la mañana te entrego el anillo. Vete temprano que vamos a salir con mis papás. Que descanses”.

Seguí mirando “La fiesta de los hogares colombianos”. Fue la primera vez que vi toda la transmisión hasta la despedida del programa. Lo cambié al canal Uno para ver el logo que rebotaba en la pantalla el resto de madrugada. Así concilié el sueño por poco tiempo. Un sueño rápido.

Ya había amanecido totalmente. Me entregó el anillo, me dio un beso y me miró directo a los ojos. Con la mirada le dije que la amaba. Creo que el último pensamiento que tuvo de mí con la luz del sol de esa mañana del 1 de Enero del 2010 fue: Adiós, precoz.


Monday, 24 March 2014

ACUMULADOR COMPULSIVO

“Cuídame Dios de las aguas mansas, que de las bravas me cuido yo”. Refrán popular acuñado por uno de mis abuelos.

Hace unos días estuve haciendo una fila para pagar cualquier recibo. Creo que tenía varios recibos en la mano: el del agua, el de la luz y el del celular. Tenía mi cara normalita, como la de cualquier cristiano que va a dejar su platica en manos ajenas. Bueno, con un poco de tristeza, ¿quién no daría lo que fuera porque todo le saliera gratis?
Entregar la plata es fácil. Y cualquiera quisiera recibirla. Hasta que uno llega a la caja registradora y feliz de que no hubo mucha fila pasa su dinero y sus estúpidos recibos.

-          Señor, el recibo del agua no lo recibimos aquí
-          ¿Por qué?
-          Por políticas de la empresa
-          Pero lo quiero pagar y tengo el dinero
-          Si señor pero no lo recibimos aquí, le toca en un Baloto.
-          Pero en el recibo dice que aquí si lo reciben.
-          Pero ya no, desde ayer ya no lo recibimos
-          (La quiero matar)
-          ¿Perdón?
-          Nada, gracias.

Arrugo un poco el maldito recibo del agua y pago de mala gana los otros. Se siente la mala vibra que sé que de la compañía de luz me van a subir un poco el otro mes.
Llego al otro lugar. Mi sonrisa aún la tengo. Más pequeña pero ahí está. Hay dos personas adelante mío, un poco tristes. Después de la breve espera, llego al lugar.

-          Señorita, buenas tardes. Para pagar el agua
-          Sí señor, pero en este momento no tenemos sistema
-          ¿Cómo así?
-          Si, no tenemos sistema desde esta mañana.
-          ¿Entonces qué hacen?
-          Nada. Estaba echando chisme con Marcela
-          ¿No me puede recibir el agua?
-          No señor. Quién sabe si más tardecito llegue el sistema
-          Maldito sistema.
-          Sí señor. No es culpa nuestra.
-          Eso veo. ¿Usted sabe dónde puedo pagar este recibo?
-          HUM. No sabría decirle. Pero ese recibo ya se le venció. Le toca en un CADE.
-          Gracias. (Perra)

La mirada de asesino es justo la que necesito para toparme con un ladrón. Seguro lo amedrentaría y cambiaría su vida y se pondría a estudiar (Iluso). Así que salgo y agarro una buseta para ir a un maldito CADE.

Es allí donde un vendedor de dulces se sube por encima de la registradora y empieza su lastimera publicidad: “Damas y caballeros, qué pena incomodarlos. Me he visto en la obligación de subirme a este medio de transporte, no para incomodarlos, pero pues tengo que llevar sustento a mis tres hijos (¿Quién lo manda pichar tanto? No es mi problema. Pero claro, cuándo estaba en esas si no pensó que me iba a incomodar en un bus) y pues en esta oportunidad voy a pasar respetuosamente por cada uno de sus puestos dándoles a conocer un producto llamado TIPITIN el cual es una deliciosa gomita. Gracias, gracias, gracias, gracias. (No se la voy a recibir) Gracias”. (Me voy a hacer el dormido).

Me hago el dormido y siento como su dedo viola la intimidad de mi hombro izquierdo mientras me dice un “gracias” con un siseo desagradable. Contra mi voluntad me pone ese dulce en la mano y siento que el odio se me acumula mientras arrugo un poco más el recibo del agua.

“Gracias a las personas de buen corazón que me apoyan con mi forma de trabajo”. Dice el degenerado. ¿Si no quiero comprarle es porque soy de mal corazón? Eso hace que dude un poco de todo lo que soy. Creo que hoy no es un día para tener un buen corazón. Sólo quiero deshacerme de mi dinero. Ya son las 3:33 de la tarde y no sé si ya cerraron el CADE para pagar el recibo este. No le compro el dulce y el tipo me mira mal. Olía a boxer, así que mi conciencia está tranquila. Me bajo de la buseta y corro impulsado por el odio. 

Llego a la fila. Hay varias personas adelante mío. Una mano arrugada y llena de pecas me toca mientras me pregunta: “¿Está es la cola para pagar el agua?”. Respondo con la cabeza. Es una viejita que tiene un chal morado y huele a miaos. Después de unos segundos de silencio, rompe el protocolo con un “JUM”. “¡JUM! ¡Yo tan vieja y haciendo fila! Le dije a mi nieta que me hiciera la vuelta y prefirió irse con la amigas. Me dejó sola. Pero espere y verá que un día de estos le voy a hacer una falta terrible y se acordará de mi. JUM… ¿Esta si es la cola para pagar el agua joven? Es que esa fila no se mueve. Una tan vieja y en estas y el gobierno no piensa en los ancianos. Usted viera, mi otra nieta es universitaria. Es muy bonita. Se llama Yureny y estudia en el SENA. (A mí que me importa Yureny señora) Ella si es juiciosa. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. (Debe ser horrenda esa niña) No como la otra que se la pasa callejiando (Debe ser la zunga del colegio). Bla bla bla bla bla bla bla bla

Me imagino por un instante que tengo un aparato con un botón rojo y que al presionarlo todo se va a la mierda. La señora sigue hablando. Yo ya casi voy a llegar a la caja. Me llama con la mano la que atiende. Entrego el recibo. La cajera silenciosa hace lo que para mí en ese momento es lo más maravilloso que han hecho por mí en la vida: Ponerle un maldito sello del banco al reverso del recibo. Mi sonrisa vuelve mientras digo entre los dientes: Muchas gracias.


Salgo de ese lugar. La ciudad, por unos segundos, se ve amable. Una vez más he acumulado mi odio para otro momento. Algún día alguien se ganará ese premio y por primera vez en la vida, intentaré asesinar de un madrazo al que me saque toda la piedra que he venido coleccionando desde hace rato. 

Saturday, 4 May 2013

EN UNA GALAXIA, MUY, MUY LEJANA


-          I love you

-          I know

(Conversación entre la princesa Leia y Han Solo antes de que él fuera congelado en carbonita. Película Star Wars. Episode V. The Empire Strikes Back. 21 de Mayo de 1980)

Soy un fanático de Star Wars. No tanto como muchos ñoños que no salen a hacer vida y lo suficiente para disfrutar de las maratones que a veces, cuando uno está sin novia y desparchado, hace con los hermanos o los amigos.

Star Wars significa mucho para mí, que vi esta película por primera vez por allá en el año 1988 en un televisor Toshiba blanco y negro un lunes festivo por la cadena Uno. No podía ver el color real de los sables de luz pero sabía que Darth Vader era uno de esos malos que les podían dar pesadillas a los niños de esa época. Por eso, los treintañeros disfrutamos mucho en Halloween disfrazarnos de este villano. Podemos ser por un día aquello que temimos alguna vez.

Todos sabíamos que Luke Skywalker era un héroe como ningún otro. Por eso muchos lo teníamos plasmado en nuestros cuadernos Norma, que en la parte atrás de eran de color amarillo. Quería la espada de luz que él tenía. No sé ustedes, pero una vez intenté hacer una (saberlight) con los materiales que tenía a mi alcance. Forré un palo de escoba con papel celofán azul, puesto que las espadas azules, deben saberlo, son de los chicos buenos (Padawan, aprendiz de Jedi). Al ver que no producía el efecto luminoso que esperaba, le prendí fuego. No se imaginan de noche cómo se veía eso. Mi propia espada de luz.

Cuando mi papá me mandaba a hacer mandados trataba de no hacerle caso sólo para recrear una de las mejores escenas de la saga:

-          Mijo, vaya traiga mil de pan

-          No quiero.

-          ¿Cómo?

-          No quiero

-          ¿Usted qué le pasa? ¡Hágame caso!

-          ¿Por qué?

-          ¡Porque soy su padre!

-          ¡Noooooooo!

 
En esa época nos impresionó mucho saber que  la tecnología podría llegar tan lejos. Naves espaciales, estrellas de la muerte, llamadas holográficas. Lo único que si me decepcionó fue llegar a saber que R2D2 (Arturito para los que no saben) era un enano metido en ese disfraz tan bacano. Aún busco un enano que quiera disfrazarse igual y porqué no, yo le busco un C3P0 y hacemos una parranda freak como si estuviéramos en Tatooine (hogar de Anakin y Luke Skywalker).

Al igual que muchos ñoños que nos gusta Star Wars, he intentado usar la fuerza para alcanzar las chanclas, para buscar el control remoto perdido, para despulgar a mi gata, para subirle la falda a la chica que salga conmigo, para tender la cama, para sacar abdominales, para cuando he sufrido de estreñimiento, para apartar a la gente que atesta una estación de Transmilenio, para lavarle la mente al ñero que me está atracando, para un sinnúmero de cosas que no alcanzo a redactar en este párrafo. Ojalá se pudiera. Obviamente probaría un poco del lado oscuro de la fuerza.

Hoy siendo el día de Star Wars me emociona saber que no me volví tan ñoño. Admito que me impactó mucho una escena de una película que probablemente no hayan visto “Revenge of the Nerds. 1984” donde el protagonista, Lewis Skolnick, usa una máscara de Darth Vader para aprovecharse de la chica que le gustaba más, Betty Childs. Gustar de Star Wars no es tan malo después de todo. A las chicas les gusta algo de esta sapiencia ñoña de la ciencia ficción.

No me resta decirles, May the fourth be with you.

(Esperamos Star Wars para el 2015)

Monday, 22 April 2013

REMENDAR UN RECUERDO

A continuación un escrito en inglés. Lo hago con tono chicanero de que medio sé escribir en otro idioma. Lo que allí está expresado no tiene nada que ver con la tranquila realidad que ahora me rodea. La vaina es que una amiga me escribió hace poco pidiéndome el favor de que le enviara ese escrito que ustedes tratarán de leer a continuación. No me acordaba. La recomendación para que lean lo siguiente es que ni por el verraco usen Google traductor. Es lo peor que pueden hacer como seres humanos. Más bien reconozca que usted no sabe ni miércoles de inglés y empiece a estudiarlo. Igual, ese idioma es fácil. Igual el escrito. Ya sin más chachara, de la época del ahuevado Pablú, llega esto. Disfruten si pueden.

 

(I had a bad dream... I dreamt you were about to leave me... tell me it is just a fucking joke... - Don't worry, it was just a fucking joke, now close your eyes and sleep... You have to get up early -)

Since then, I prefer living in my
dreams... I cannot find someone outside. I just have to close my eyes to live
my reality inside me. Everything is perfect. Everything is just like I dreamt
of... a sort of paradise. You don't have to wear shoes, neither do I. We live
close to the sea. I can listen to the waves, gentle waves. We have to fish and
over there, next to our house, there is a farm, full of veggies, just like you
loved...


When I open my eyes, you are not there.
You left... you flew... Just your shadow still is. So, I have to close my eyes
again and you are there. You are smiling, so happy, so perfect, so beautiful.
Your hair is just like you dreamt of... Your smile, your hands and your voice.
Everything is so perfect that I don't wanna wake up. But I have to. And my
reality is that I'm alone. Nobody is next to me. So, I close my eyes again..


I see some kids peeping out our home.
They are two. One girl, one boy. We loved them. We are so fucking happy.
Paradise is real inside me...


I open my eyes and the sun is on the
sky. All is clear, I'm alone. I close them and you are next to me. You hold my
hand and whisper: I love you sweet one. I open my eyes and cry... I close them
and still I'm crying... I open my eyes I'm alone, I close them and you heart is
beating next to mine...


I don't wanna open my eyes anymore. I'm
happy inside. Living with the eyes closed is so fucking amazing. Don't wake me
up tomorrow.
I found my reality when I close my eyes...

 
¿Lo entendieron? ¡Qué feo ser triste! El final perfecto para el anterior escrito lo hubiera hecho con que al sueño entra Black Widow (Scarlett Johansson) y me dice: -¿Llorando por esta tonta?-. Luego me agarra de la mano y me dice: -No son penas mijo-. Me rumbea. Me seca las lágrimas con su escote y me monta en una nave. Hasta ahí les cuento.

 
A eso le llamo, remendar un recuerdo. Así que no chillen, queridos lectores.

 

Wednesday, 27 March 2013

MY EVIL R

“Una mujer buena y una mujer mala es la mezcla exquisita para una mujer perfecta”. Anónimo. (Mentiras, es un tuit mío)

Advertencia: Los siguientes hechos pueden que sean basados en la imaginación del que escribe esto. Cualquier parecido con la realidad es puro descuido de mi memoria.

A lo lejos vi sus ojos grandes. Parecían los ojos de una gata brillando en la oscuridad. Pero su rostro angelical no iba de acuerdo a esa ráfaga de maldad que brilló por un instante en su mirada. Una sonrisa se dibujó en su cara al saludarme por primera vez. Estirando las palabras en una cadencia de ternura me dijo su nombre. – Mucho gusto, soy R.

Debo confesar que me gustó al instante. No fue amor a primera vista, simplemente es la ilusión de un balazo envenenado del maldito de Cupido. Y así quise conocer la esencia de esa mirada que yo sabía no era bondad. Era la mezcla entre candidez y pura maldad.

Inspirado en las hazañas de *Florentino Ariza, tuve la osadía de escribir, quizás, la última carta que le he dado a una humana. Me sentía como este personaje, un despojo humano que sólo inspiraba pesar cuando se paraba frente a su querida. Era un retroceso en mi pacto de hombre herido, de no volver a dejarme envolver en esas redes que la gente llama amor. Me puse mi chaleco antibalas imaginario y me enfrenté a ella. Sé que el diablo, era el ángel más hermoso del cielo. Algo así pasaba aquí.

Su sutil movimiento de niña buena se acercó a mi inocente experiencia con las mujeres. Pensé que lo sabía todo. – No soy lo que piensas. Sonrió con un brillo de malicia en sus ojos. Me acarició el rostro. Mordió el pitillo de su jugo de guanábana. Rozó un poco sus labios con los míos y se quedó mirándome con esos ojos que eran como de leona a punto de saltar sobre su presa. Acercó su boca a la mía en un beso delicado y en ese instante sentí su verdadera naturaleza.

Se cruzó por mi mente la arrogancia tierna de Elizabeth Bathory antes de empezar su cacería sangrienta. La piel intachable y virginal de Mallory Knox mucho antes de besar a Mickey. El instinto básico de Catherine Tramell antes de enamorar con el cruce de sus piernas. El amor por la adrenalina de Bonnie Parker antes de conocer a su inseparable Clyde Barrow. Estaba besando la esencia de una mala que sabe amar y matar de amor.

-  Vete.

Fue todo el daño que me hizo. Nunca me engañó con sus tenues artimañas. Nunca me hizo ahogar en un aljibe de placer. Sólo me besó y supo que no podría hacerme daño, pese a su indiscutible esencia malévola y seductora.

Las mujeres malvadas existen. Pero nunca dicen que lo son. Simplemente su mirada las delata. Siempre guardan su esencia y acumulan su perversidad para hacerla explotar algún día. Incluso, pueden usar la excusa del amor para realizar su cometido. Pero comparten la esencia verdadera de la sensualidad y el placer. Los hombres preferimos morir en brazos de una de ellas.

Hace poco, recibí un correo. Una carta perfumada como las que *Fermina Daza le enviaba a su enamorado, impregnada con un perfume que se siente en las vísceras  No había nada escrito en el sobre de manila. En la hoja había una gran R escrita a mano y en tinta negra. En letra pegada, una frase contundente: Te quiero ver

Me alisto para la muerte. Pero no es una muerte atroz. No es una muerte lenta. Es una muerte dónde pareceré vivo ante ustedes. Esa letra es la sentencia asesina de una mujer que sabe caminar en el borde de la bondad y la maldad. Una asesina que mata con besos. Una sicaria que es capaz de incinerar sin fuego. Ha vuelto R. Tengo miedo.  

·    ||*|Florentino Ariza y Fermina Daza, protagonistas de la novela “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. 

Wednesday, 20 March 2013

MONOLOGO DE UNA MUJER EN EL DÍA DEL HOMBRE

Eso es una fecha comercial. Decían. Eso es para que no se sientan mal porque a nosotras las mujeres sí nos celebran nuestros días. ¿Quién diablos en San José? Decían otros.

Yo no celebro el día del hombre. Todos los días son del hombre (Se siente bien hablar desde una perspectiva masculina). Todos los hombres merecen una flor. (Mi ex suegra se llama Flor y era una infeliz). 

El hombre es el complemento del hombre, y así, en sentido contrario. (Maldita sea, estoy hablando como una reina y eso que no me han coronado). Hoy sólo es un día comercial pero no pasa nada porque a los hombres nunca sabremos que regalarles.

Los hombres son hermosos, son como el agua que baja de la montaña. (Nunca he visto el agua que baja de la montaña, simplemente esa frase me pareció cliché).

¿Qué haríamos las hermosas mujeres sin los hermosos hombres? (Mejor no respondo a eso, porque sería tomada por feminista y muchas de ellas tienen cara de hombre).

Queridos hombres, dejen de ser tan predecibles. Ya sé que me van a decir antes que suene el celular. Si eres intenso sencillamente te diré excusas tan sencillas como: Se me va a descargar el celular, estoy en la calle, estoy en clase (así me llames a las 3:00 a.m. borracho) y la mejor: Ya te llamo.

Sean imprecisos. Sean imperfectos. Sean esa línea donde las alas del ángel se pierden con el trinche del diablo. Sean misteriosos. Sean esquivos. No se hagan extrañar tanto que caigan en el olvido.

A todos los preciosos hombres que me leen, quiero que estén atentos a este consejo: Hagan dinero para que nos cuiden. Sean fieles, pues eso es más difícil. Compren casa que es una buena inversión. No se dejen salir tanta barriga que apestan, y tampoco sean tan perfectos que parecen afeminados.

Sean machitos, a ver si pueden.

Los quiero, pelmazos.

Feliz día.